El Festival Vallenato Nuevas Promesas coronó a su nuevo ganador tras una intensa competencia entre jóvenes intérpretes provenientes de distintas regiones del país. El máximo reconocimiento fue para Jorge Antonio Oñate, quien se impuso por su interpretación, afinación y conexión con el estilo tradicional del género.
Además del título, el ganador recibió como premio la grabación de un álbum profesional, bajo la producción del reconocido acordeonero y productor Rolando Ochoa, lo que representa una plataforma concreta para iniciar una carrera artística sólida dentro del vallenato.
El certamen también premió a los mejores acordeoneros, cantantes y agrupaciones, reafirmando el papel del Festival Nuevas Promesas como semillero real del vallenato, más allá del espectáculo y la tarima comercial.
